Vanillaware, el estudio que nos trajo hace unos años aquella pequeña maravilla llamada
Odin Sphere para PS2, vuelve a sorprendernos con otro juego de la misma calidad gráfica y jugable.
Muramasa: The Demon Blade es uno de esos juegos que no dejan indiferente a nadie gracias sobre todo a su presentación. Su mayor punto a favor es esa sublime ambientación conseguida gracias a unos magníficos gráficos pintados a mano que recrean el Japón feudal, y una banda sonora a la altura que sabe adaptarse a cada uno de los escenarios.
Estamos frente a un juego de acción en el que seguiremos las historias de Kisuke y Momohime. Kisuke es un ninja que ha perdido la memoria y es perseguido por un crimen que no recuerda haber cometido. Momohime es una princesa poseida por el malvado Jinkuro y que es forzada a partir en busca de una espada maldita.
Los dos personajes se verán envueltos en contra de su voluntad en una serie de aventuras que, como no, les llevarán a recorrer los caminos de Honshu y otros reinos menos terrenales.
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