Impresiones: The Legend of Zelda Spirit Tracks

Impresiones: The Legend of Zelda Spirit Tracks

 

Todavía recuerdo el momento en el que compré mi GameCube, fué una compra casi intuitiva y en seguida me hize con The Legend of Zelda Wind Walker. Aquel juego me sorprendió como pocos… el color brillante, la candidéz de los personajes, y esos templos bestiales que ponían a prueba no solo nuestra habilidad… sino también nuestro intelecto.

Pasé horas y horas surcando los mares en el Cascarón Rojo, y cuando salió The Legend of Zelda Twilight Princess me hice con él en seguida. Pero por alguna razón ya no era lo mismo… el juego estaba bien, pero no tenía el exagerado carisma de la entrega enterior.

No he vuelto a sentir algo así hasta ahora. Grácias a éste nuevo The Legend of Zelda Spirit Tracks me he vuelvo a congraciar con Link y sus aventuras.

Pero… ¿de qué va esta nueva entrega?

De entrada nos encontraremos con una premisa bastante manída: los dioses buenos derrotan al dios malo y lo encierran bajo mil candados, luego lo atan con enormes cadenas para que no haga más maldades y todos tan contentos…

Pronto conoceremos a nuestro Link, el sempiterno protagonista de la saga, que en ésta ocasión quiere dedicarse a la honorable profesión de maquinista del reino, y así surcar el mundo de Hyrule en su colorída locomotora.

Llegado el día, Link se dirige al Castillo de Hyrule donde la mismísima princesa Zelda le otorga su titulo de maquinista, y secrétamente lo emplaza a encontrarse con ella en privado (no penséis mal, no se trata de eso…).

Cuando acaba la ceremonia, Link se cuela en el palacio y va en busca de la princesa. Tras encontrarla ésta le explica que algo extraño está ocurriendo en el Reino, las vías por las que circulan sus trenes están desapareciendo misteriosamente y le ruega que la lleve en secreto hasta la Torre de Almas, donde pretende encontrarse con quien pueda ayudarlos a desfacer el entuerto.

Link es buena gente y no sabe decir no a una chica, así que el muchacho accede y saca a la princesa a hurtadillas del castillo, la monta en su locomotora y pone rumbo a la Torre de las Almas.

Pero como todos esperábais, algo ocurre durante el trayecto…

Un malvado personajillo ataca a nuestros protagonistas y roba el cuerpo de la princesa Zelda, dejando su espíritu libre y desamparado con el pobre Link. Los acontecimientos se precipitan… ¡algo ocurre en la Torre de las Almas! así que nuestro intrépido maquinista y su espiritual princesa seguirán el viaje hasta la Torre y pondrán así los cimientos de lo que será otra épica aventura.

Por supuesto ésto solo es el punto de partida… durante nuestros viajes por las distintas regiones del reino podremos seguir ésta historia principal, o perdernos en la miriada de posibilidades que nos ofrecen las misiones secundarias, los minijuegos y nuestra curiosidad ¡hay tanto por explorar!

Además, en el juego iremos encontrando a viejos amigos (los que hayais jugado Phantom Hourglass reconoceréis unso cuantos) y las mecánicas de siempre.

Templos y ruidas en los que tendremos que internarnos y que nos plantearán algunos puzzles muy bien pensados, en éste Zelda apenas importan nuestros reflejos, es mucho más importante que tengamos la mente despierta y muchas ganas de resolver acertijos bastante complejos.

Y en éste sentido el juego funciona a la perfección, realmente vamos a tener que pensar como vamos a superar cada obstáculo.

Me ha sorprendido lo mucho que engancha… cada día cuesta más grabar la partida y dejar el juego porque el juego mantiene el ritmo estupendamente y no se hace ni demasiado pesado ni demasiado evidente, cada  pantalla superada es un pequeño triunfo que nos proporcionará no poca satisfacción.

Pero además hay que tener en cuenta que el título se llama Spirit Tracks, y es que una de las novedades es precisamente la que tiene que ver con esas vías: nuestra locomotora.

Así podremos trasladarnos de parte a parte con ésta simpática máquina de vapor, el sistema de control es muy simple, podremos decidir la velocidad, si iremos hacia delante o hacia detrás, los cambios de aguja para tomar otras vías, y por supuesto tendremos un escandaloso silvato con el que advertir a esas estúpidas vacas que se aparten de las vías…

Luego claro está… la cosa se complicará con accesorios y enemigos con los que acabaremos jugando al gato y al ratón en su versión ferroviaria.

Gráficamente el juego es resultón y ha heredado el estilo CelShading que se implementó por primera vez en Zelda Wind Walker, me parece un tremendo acierto porque se vé realmente bien en la pantalla de la DS.

Y hablando de la Nintendo DS… Zelda Spirit Tracks aprovecha muy bien las posibilidades de la consola. Podremos tocar una especie de flauta mientras soplamos al micrófono, o usar nuestros mágicos poderes de muchas formas distintas… con el Stilus y el micrófono se pueden hacer cosas muy interesantes y las peleas contra algunos jefes nos dejarán sin aliento.

Principalmente usaremos el Stylus para mover a Link y atacar con la espada, pero en otras tantas ocasiones también podremos controlar a la mismísima Zelda, que en su forma espiritual podrá poseer a algunos enemigos, haciendo que tengamos que ingeniárnoslas para combatir con los dos personajes a la vez, para engañar a nuestros enemigos, o superar determinados obstáculos.

Y como en el resto de Zeldas, aquí también podremos comprar equipo y recoger esos objetos que tanto obsesionan a los habitantes de Hyrule (¿de verdad son tan valiosas las castañas?). Así que tenemos aventura para rato…

Si creeis que la cosa acaba ahí estáis muy equivocados porque el reino de nuestra espiritual amigo está lleno de secretos, hay montones de cosas por hacer y por descubrir y si aún así se os queda corto… ¡siempre podéis jugar con amigos!

Y es que por si fuera poco, éste Zelda Spirit Tracks nos trae también un modo multijugador para hasta cuatro jugadores, que vale… quizá no sea ninguna maravilla, pero puede hacernos pasar un rato entretenido quitandoles las gemas de delante de sus narices a nuestros amigetes…

Pero no todo es positivo. El juego tiene en mi opinión un problema de esos que pueden arruinar nuestra experiencia: el sistema de guardado.

Y es que sí… podemos guardar la partida cuando queramos, pero el juego tiene la desagradable manía de cargarla luego en el punto de control que consideró oportuno y hay algunas mazmorras que requieren que estemos jugando un buen rato y las acabemos de un tirón si no queremos echarnos las manos a la cabeza cuando volvamos a cargar la partida…

Ésto me parece imperdonable en un juego de éstas características, y me ha hecho repetir más de un templo para no llegar tarde al trabajo, con el consiguiente mosqueo, por supuesto.

Pero si puedes sobreponerte a éste handicap… deberías probar el juego, porque es quizá una de las mejores opciones que tenemos en la Nintendo DS, es una aventura de corte clásico pero tremendamente entretenida y con unos puzzles lo suficientemente complejos como para tenernos enganchados a la pantalla durante un montón de horas, pues la historia principal ya es larga de por sí, pero con todas las búsquedas secundarias, tenemos juego para rato.

¡Viajeros al tren!

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  • josemad
    19/02/2010 04:16:42
    #1
    Necesito terminar de una vez el Wind Waker para poderme poner con el Phantom Hourglass y éste.
    Ni siquiera lo he comprado aun porque se quedaría parado durante meses.

    Lo del guardado es facil de solucionar: cierra la tapa de la consola. La batería me ha llegado a durar varios días así sin agotarse.
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