
Desde luego… los aficionados a los videojuegos estamos hechos de una pasta especial. Para muchos somos fanáticos tecnológicos, frikis sin remedio o locos que pierden el tiempo matando marcianitos, hay cosas que no van a cambiar en un futuro cercano.
Pero ya que nuestros excelsos gobernantes han decidido admitir que el videojuego es cultura, habríamos también de revisar las virtudes y defectos del jugón tipo, y para ello éste primer artículo en el que vamos a hablar de una de nuestras características más valorada: la tenacidad.
Bueno… vale, seamos sinceros: entiéndase “tenacidad” como eufemismo de tozudéz.
Y es que todo jugón que se precie ha sentido la necesidad de seguir adelante cuando los demás desfallecen. Nos crecemos ante la adversidad y tenemos el cuajo necesario para poner Ninja Gaiden en la consola y encima tener la sana pretensión de acabarlo “por mis mismísimos”.
La voluntad del jugón es aquella característica que hace que un tipo más o menos normal se encabrone con un juego y sea capáz de jurar en arameo y soltar espumarajos por la boca antes de darse por vencido por el jefecillo de turno.
Vale… no es una definición muy académica, pero estoy seguro de que todos los jugones que pululáis por ésta página sabéis a lo que me refiero. Y respecto a la gente normal que pueda pasar por éste blog (si acaso un ente “normal” pudiera pasar por aquí), no dudo que las muchas leyendas que circulan sobre nuestra estirpe ya le habrán advertido de nuestra capacidad para enfrentarnos a retos que harían desistir a cualquier persona sensata.
En uno u otro momento todos hemos caído bajo los efectos del Ansia, y nos hemos dejado llevar a una catarsis de improperios y rituales de concentración con el único deseo de conseguir un logro más, derrotar al enemigo de turno o escapar de la dichosa pantalla que está poniendo a prueba nuestra sagrada paciencia.
Cuando cualquier persona cuerda habría desistido, nosotros apretamos los dientes y repetimos una vez más la fase en cuestión. A veces somos tan chulos que subimos el nivel de dificultad aún a sabiendas de que la tarea que se alza ante nosotros nos va a quitar el sueño (y la salud).

Y es entonces, cuando el Jugón saca lo mejor y lo peor de sí mismo.
Todo empieza de la forma más suave posible… el jugón se sienta (o se tumba) en su rincón preferido. Arranca el juego y va viendo los vídeos de apertura del mismo… ya en ese momento empieza a plantearse si será capaz de acabar con el titulito antes de la próxima glaciación, pero en ésta fase del proceso aún mantiene su moral bien alta y esgrime una fé inquebrantable en su habilidad.
Sin demasiado esfuerzo, el jugón revisa los menús del juego… se pasea distraídamente por el apartado de opciones y juega nerviosamente con el selector de dificultad.
En esos momentos ya podemos percibir un ligerísimo mosqueo y nos planteamos la posibilidad (remota, por supuesto) de empezar a jugar con una dificultad Normal.
Pero el jugón, que ya es perro viejo, sabe que eso no vá con él. Y tras pocos titubeos pone el juego en Difícil (con un par, que se dice). En la antiguedad se hacía por el subidón de autoestima y fardada posterior con los amigotes… pero en los tiempos que corren el motivo es mucho más terrenal. Ahora el jugón sube la dificultad para desbloquear más Logros/Trofeos (y poder fardar así con los amigotes).
Luego aparece la consabida señal que indica el inicio de la odisea: Pulsa START para empezar. Ya ves… pulsar START, ¡ésto lo hago yo sin mirar a la pantalla!
Así, con paso firme nuestro protagonista inicia la aventura con un pequeño éxito (tras pulsar START el juego suele empezar… de veras). Y aún pasarán unas cuantas horas hasta que las cosas se pongan realmente “calientes”.
Los signos llegarán poco a poco… un enemigo más duro de lo normal… un botiquín que no aparece… que nos quedamos sin munición y hemos de correr cual tocinos en día de matanza hasta recojer un arma que previamente se le había caído a un enemigo…
Las dificultades comienzan a agobiarnos, pero el jugón no se dejará intimidar; es cierto que en su mente aparecerá la enigmática frase de siempre: (ay.. ay.. ay…), pero tras ir al baño, (ya mucho más tranquilo) volverá a centrarse en la tarea que tiene entre manos y echará el resto.
En éste punto un jugador normal ya habrá enviado el juego a freir espárragos y estará perdiendo el tiempo con algo más constructivo, pero nuestro jugón ya ha demostrado en mil batallas que no se vá a amilanar por esas 80 muertes consecutivas y seguirá luchando contra el jueguecito dichoso mientras pronuncia sus mantras habituales (que por supuesto, no vamos a reproducir en ésta página).

Ya hemos rebasado el límite, aquí ya no hay lugar para los pusilánimes. Los que quedan ahora a los mandos son los auténticos jugones, que entre jadeos y aperitivos varios se enfrentan a la engañosa inteligencia artificial sin desfallecer ni rendirse.
Es recomendable que, los ajenos al noble arte del videojuego tengan en cuenta el estréss al que está sometido nuestro jugón. Hay que procurar no soliviantarlo con preguntas que no tengan que ver con el tipo de cerverza que prefiere que le traigamos mientras juega.
Como ya explicaban en la película Ghostbusters, jamás. Digo JAMÁS hay que cruzarse por delante del jugón mientras se enfrenta a un jefe final (bueno… Ramis y Aykroyd usaron la analogía de los rayos como un guiño en su película, pero eso es algo que todos los jugones ya sabíais).
Y por supuesto, cuando el jugón requiera de ese sagrado ritual que consiste en citar detalladamente a la señora que dió a luz al programador, hay que entender que el tono de su voz lejos de ser ofensivo, busca llegar cuanto antes hasta los esquivos Dioses del Juego, y no nos enfadaremos cuando ponga la guinda al ritual estrellando el mando contra el suelo o pegándole una cariñosísima patada a la mesita del comedor.
Y es que ahora, nuestro jugón ya está quemando sus últimos cartuchos. Si la habilidad falla nuestro héroe recurrirá al empecinamiento (una virtud poco reconocida, pero vital para un jugón que se precie).
Se lanzará de cabeza contra el enemigo en cuestión, no una… sino cien veces, hasta que por pura chiripa consiga la victoria (o hasta que alguien le diga que para matar al bicho en cuestión solo hay que usar el el lazo sagrado, claro). Sea cual fuere el caso, más tarde o más temprano obtendrá su recompensa y verá pasar los créditos del juego mientras se desbloquean sus amados logros.
En ese momento el jugón es un Dios. Si le enrroscaramos una bombilla en el culo, reventaría sobrecargada por la energía que atraviesa su cuerpo. Años de pizza y sofá le han dado a su figura esas características formas tan atractivas, y mientras vé pasar los créditos, trasciende la humanidad y respira tranquilo… satisfecho.
“Soy el mejor en mi oficio… aunque mi oficio no es agradable…”
Por fin, tras mucho trabajo ha llegado el momento de descansar…
Pero el jugón no se regodeará en su éxito. Aún no. Ahora tiene que acabar la partida en el nivel de dificultad Delaleche, recoger 700 banderitas o repetir el combate contra la galleta asesina pero dejándo que ésta vez le devore 70 veces para obtener el logro que le falta.
Cuando los demás disfrutan de su éxito, nuestro jugón revisa sus notas y se lanza a una nueva aventura para seguir encumbrándose al Olimpo de los audaces.
Ésto es lo que se conoce como la Voluntad del Jugón.
Ahora hay que decir que no es un camino sencillo, ni rápido. Para llegar a éste nivel hay que echarle muchas horas al vicio… todos empezamos deslizándonos por los juegos con los ajustes normales, pero poco a poco vamos adquiriendo hábitos más correosos.
¿Quien sabe? Quizá todos los jugadores lleven un Jugón dentro. Quizá solo es necesario un poco más de tiempo que actúe como crisol en nuestro devenir como videojugadores. Si aún no has llegado a éstos extremos, no te preocupes… con el tiempo tu también serás tentado con las muchas maravillas de nuestro particular Valhalla.
Para acabar éste artículo, quería destacar el éxito de dos hermanos jugones que suelen pasar por ésta página:
Goblinmaster40K ha conseguido los 1000G de Ace Combat 6, y Anghlar ya tiene asegurados sus 1000G en Star Ocean IV.
Si os parece que éste artículo no tiene ningún sentido, probad a emular esas dos gestas y quizá comprenderéis lo que es la verdadera Voluntad del Jugón. Por el momento quiero dedicar éstas líneas a esa pareja de héroes que nos han emocionado mientras luchaban contra los Strigoy y Grigoris. No hay palabras para valorar su esfuerzo así que les diremos simplemente: gracias.













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josemad
Pues no se que decir... yo no debo tener ninguna voluntad, porque no me ha costado mucho "dejar para más adelante" el Ninja Gaiden 2 cuando iba por el capitulo 5 en dificultad Facil nada menos.
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goblinmaster40k
Es que todo depende del juego.... Ace combat me costo, pero COD2 me costo muchisimo mas, y COD3 Mas aun.... pero quizas no los disfrute tanto...
...
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Ratgax
goblinmaster40k escribió: Pero algo me dice que el articulo relata alguna experiencia personal del narrador...
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gabi
Pues yo, la verdad, si me siento identificado con muchas de cosas descritas en el artículo pero en otras aún no (¿será por qué aún no he alcanzado el nivel más alto de jugón?
)
). Y ya puestos ¿por qué no intentarlo en su dificultad máxima?
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goblinmaster40k
Pues que no te pase na..... por que las 2 fases finales dicen que son lo peor desde el BOSQUE de COD3..... que las garanadas llueven de todas partes, las balas atraviesan paredes, los malos se teleportan, se clonan, son inmortales.... vamos, como cualquier COD en veterano....
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gabi
Yo me he dado hasta el lunes para pasar esta condenada fase. Si no puedo, pues no puedo, que le vamos hacer.
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Toshi_akea
Yo me identifico solo con algunas cosillas, será por eso de ser "jugador hardcual" XD
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Ratgax
Ains... jugador hardcual... hacía tiempo que no veía esa expresión, ja ja ja...
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MerryMerze
Ala como mola, lo de Hardcual! Gracias Toshi por iluminarme con este nuevo calificativo. Es que no me siento casual, pero tampoco creo que sea hardcore porque es verdad que prefiero pasarme los juegos en normal y disfrutar de la historia que frustrarme con el difícil (al menos cuando juego sola, en cooperativo me gusta más en difícil, pero no se lo digáis a goblinmaster
)
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goblinmaster40k
Ya te lo recordare cuando nos esten machacando en el Army of Two en Profesional....
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Belenefis
Ratgax escribió: goblinmaster40k escribió: Pero algo me dice que el articulo relata alguna experiencia personal del narrador...

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goblinmaster40k
12 comentarios. Comenta esta entrada en el foro05/11/2009 01:48:53
#1
05/11/2009 02:07:35
#2
Pero algo me dice que el articulo relata alguna experiencia personal del narrador... ¿sera la demo de God of war?
Pero es verdad lo del empezinamiento... hay estoy yo con las 100 partidas de Hexic
05/11/2009 02:15:28
#3
¡No hombre no!
Ya sabes aquello de: cualquier parecido con la realidad es una mera coincidéncia...
05/11/2009 03:34:43
#4
Por ejemplo, soy de los que empiezan los juegos en dificultad normal. Esto lo hago porque me gusta disfrutar del juego y no quiero atascarme y acabar maldiciéndolo sin haberlo podido terminar. Una vez terminado, me aventuro a terminarlo en un nivel de dificultad superior y, aquí viene lo que más me gusta, suelo acabarlo en menos tiempo (lo que hace la practicar
Respecto a otras acciones típicas de los jugones pues si me siento más identificado. Por ejemplo, ahora estoy con el puñetero CoD 5: WoW, en su dificultad máxima y llevo 4 días intentado llegar destruir dos cañones para alcanzar el siguiente punto de control (ya sueño con las jodidas granadas). Sólo me faltan dos fases para terminarlo y es lo que me anima a continuar que si no ........ Paciencia pequeño saltamontes.
La irascibilidad del jugón en los momentos más críticos, pues también. No hay nada más estresante que estar repitiendo lo mismo una vez tras otra y oigas un voz en off que dice: pues si que eres malo o nunca vas a salir de ahí.
Que le vamos hacer, semos asin.
05/11/2009 04:15:15
#5
Yo creo que voy a pasar de hacermelo en veterano. El Modern warfare aun lo intento, pero el WaW no me motiva tanto, sera que le tengo cariño a los nazis de tanto matarlos y los japos como se dejan no me motivan....
05/11/2009 06:04:03
#6
También es cierto que cuando repito lo mismo unas treinta veces, quito el juego y me pongo con alguno de los tres arcades que tengo a medias (duke nukem, magic the gathering y Pub games) por lo que no se me hace muy pesado. Hasta ahora, este método ha sido efectivo pero llegados a este punto, veo que falla.
Estoy esperando el Borderlands y una tarjetita con Microsoft Points. El Panzer Generals y, sobre todo el Borderlands, pueden hacer que desista antes de tiempo
05/11/2009 11:08:28
#7
Me gusta pasarme el mayor número de juegos en el menor tiempo posible, y como tiempo no es que me sobre precisamente, si me acabo uno o dos juegos largos al mes es un milagro. En este punto ya, es muy complicado que "rejuegue" a algún título... a menos que sepa que hay algo muy poderoso, en plan "el verdadero final" o algo así.
En principio pongo el juego en modo "normal" y me lo paso. A menos que se me joda mucho la cosa, no suelo bajar la velocidad. Los modos mas complicados, ni me lo planteo!!
Pero lo de los insultos y patadas tiene todo el punto. A mi me pasa sobretodo con los juegos de lucha, o con los monstruos finales. Anda que no me cabreó nada el guardían del Prince of Persia de 360 al cual nole hacen daños los golpes y hay que tirarlos. (XD)
Está gracioso el artículo, aunque parece que solo se le pueda aplicar a las consolas con premios. Por ejemplo, rejugar el "No More Heroes" de Wii no tiene mucho sentido, prácticamente hablando, claro.
Un saludo!!
06/11/2009 01:17:00
#8
Evidentemente el artículo no es más que una sucesión de exageraciones, pero estoy seguro que en el fondo más de uno se reconoce en un párrafo o en otro.
06/11/2009 02:33:03
#9
06/11/2009 02:46:40
#10
De todas formas, retomando el principio del post, seguro que cada uno recuerda con cariño alguna batallita con algun juego que nos dejo marcado. A pesar de haberme dejado los cuernos con Ace Combat no recuerdo ningun trozo particularmente fustrante, sin embargo si recuerdo hace ya millones de años una mision jugando en pc, en el Jane Apache Longbow, yo to feliz destrozando los tanques irakies tras las lineas enemigas, se me acaba la municion de misiles y cohetes pero yo sigo por que la del cañon era ilimitada, cosas de jugar en modo NO realista.... recuerdo sobrevolar una colina y toparme con un antiaereo que me dejo como un colador el rotor trasero, y claro, un helicoptero en esa situacion empieza a girar sin control.
Pero como estaba en modo no realista a base de darle a ciclico lo compensaba y podia volar de lado.
Ya me veis volviendo a la base volando sobre el desierto de lado, con las lucecitas en rojo, sin minicion y con todo los putos irakies de la guardia republicana REgenerandose debajo de mi.
Me costo lo indecible llegar a la base, tanto que se me durmio el dedo de apretar sobre el joystick... aquel Logitec no volvio a funcionar fino despues de aquello.... pero llegue, como dice Ratgax, por puro "empecinamiento"
06/11/2009 09:25:35
#11
¡No hombre no!
Ya sabes aquello de: cualquier parecido con la realidad es una mera coincidéncia...
Doy fe.... "cualquier parecido con la realidad es una mera coincidencia".... ejem, ejm...
06/11/2009 09:32:22
#12
ya salio el testigo de primera mano....