The Dark Heart of Uukrul

The Dark Heart of UukrulCuando me planteé escribir éste blog ni siquiera pensaba en la mayoría de los juegos de los que estoy hablando. De alguna manera me sorprende recomendaros juegos como Eye of The Beholder o Bloody Paws en los tiempos de Metal Gear Solid 4 y Star Ocean, pero así son las cosas.

De alguna manera éstos juegos fueron los que convirtieron en el jugón que soy y los recuerdo con mucho cariño y no poca añoranza.  Por supuesto no todos están a la altura, pero aún puedo jugar unas horas a Automania, Atic Atac o Veil of Darkness sin aburrirme.

Hay juegos por los que el tiempo pasa de puntillas, teniendo mucho cuidado de no erosionar su recuerdo, y el que os recomendaré hoy es sin duda uno de ellos.

The Dark Heart of Uukrul es un juego increíble y lamentablemente… irrepetible. Y me muero de ganas por compartirlo con todos vosotros.

Contemporaneo de Eye of the Beholder, The Dark Heart of Uukrul apareció en el muy prolífico 1990 bajo la firma de Brotherbund Software, y si bien ya en su tiempo era un juego con un nivel gráfico mediocre, aportó importantes novedades al género de los Juegos de Rol.

The Dark Heart of UukrulDe entrada nos encontramos con una historia muy típica: un grupo de héroes ha sido enviado para acabar con el corazón de Uukrul, un terríble y malvado enemigo. Lamentablemente no se vuelve a saber de ellos así que ésta vez serás tu quien deberás preparar un nuevo grupo de 4 personajes  (guerrero, paladín, mago y clérigo) para que sigan los pasos de sus predecesores y se enfrenten a su destino.

De entrada no parece gran cosa… pero pese a todo la historia es aceptable; durante nuestras aventuras podremos encontrar partes del diario que han ido dejando los aventureros que nos precedieron y poco a poco, con no poco sufrimiento, iremos avanzando por el enorme mapeado del juego.

La generación de personajes es muy curiosa, aquí no tenemos que pelearnos con cifras y características, sino que el juego nos planteará algunas situaciones hipotéticas, y en función a nuestras respuestas, irá creando nuestro personaje por nosotros, solo tendremos que escoger el género y el nombre, y listo.

Desde luego es un sistema muy sencillo y original, en muy poco tiempo tendremos listo a nuestro grupo, incluso si lo preferimos podemos saltar a jugar directamente con un grupo pre-generado por el juego.

The Dark Heart of Uukrul

Gráficamente el juego es deplorable, y mejor ni comentemos su apartado sonoro. Pero pese a sus muchos defectos el juego es divertido a rabiar.

¡Y difícil! Los puzzles y niveles de Ukruul son aún más complejos que los the The Eye of the Beholder. Aunque al menos aquí el juego irá dibujando el mapeado por nosotros… algo es algo.

Principalmente avanzaremos con una pequeña vista en primera persona, muy simple pero suficiente para que le cojamos el gusto a lo de ir descubriendo nuevas zonas del mapa, realmente es complicado avanzar y desde el primer nivel tendremos que ir empleando los truquillos típicos en éstos juegos… buscar paredes falsas, abrir cerraduras, leer extrañas inscripciones…

The Dark Heart of Uukrul

Y luego está el sistema de combate, que es lo más divertido del juego (aunque tremendamente sencillo). Cuando nos encontremos con algún enemigo pasaremos a una vista “cenital”, podremos mover individualmente y por turnos cada uno de nuestros personajes y luego elegir la acción que queremos que realicen (parar los ataques, atacar, lanzar algún conjuro, etc..).

Las animaciones son muy simples pero al cabo de un rato te das cuenta de que la cosa engancha, quizá por que es sencillo y divertido. Aunque como ya hemos dicho, éste es un juego más complejo de lo que parece y cuando queramos lanzar nuestros primeros conjuros nos daremos cuenta de que el sistema no es tan sencillo como pensábamos.

Y es porque tendremos que teclear directamente los nombres de los hechizos que pretendamos lanzar, algo inédito hasta la fecha y que pese a ser original, hace que tengamos que preocuparnos por recordar qué conjuro queremos lanzar en cualquier momento.

The Dark Heart of Uukrul

Orientarnos en el enorme mapeado tampoco es sencillo, a diferéncia de sus contemporáneos, Uukrull no nos muestra una brújula fija, sino que de vez en cuando tendremos que ir haciendo un “Heading check” para averiguar en qué dirección estamos mirando.

En no pocas ocasiones acabarás perdido por los niveles del juego, con la vida bajo mínimos y enemigos acechando en todas las esquinas.

El caso es que nos volveremos locos buscando los ansiados Santuarios en los que podremos descansar, subir de nivel y grabar la partida. Al principio son fáciles de encontrar, pero como puedes imaginarte… la cosa acabará complicándose.

Luego como no, tendremos que volvernos locos con el sistema de teleportadores del juego, recuerdo que en su día me pareció complicadísimo, pero claro, en aquellos tiempos no teníamos accceso a internet ni a las guías que hay hoy en día. Pero en cualquier caso, éste no es un juego para espíritus pusilánimes, es quizá demasiado exigente.

The Dark Heart of Uukrul

Si te consideras un jugador con experiencia en los juegos de rol y andas buscando un desafío, plantéate jugar The Dark Heart of Uukrul, posiblemente te echará para atrás en cuanto cargues la partida, pero si perseveras un rato podrías descubrir un gran juego. D

Podeis descargar The Dark Heart of Uukrul de cualquier página de abandonware. Ah… por cierto, como ya habréis visto en las capturas de pantalla, el juego está en inglés, pero a poco que os podáis defender en la lengua de Shakespeare vale la pena que le deis una oportunidad.

Para jugar en cualquier pc podéis utilizar DOSBox, un programa open source que emula una sesión DOS. Ya hablamos de él cuando comentámos The Eye of  The Beholder, y puedo aseguraros que funciona perfectamente.

Written by: Ratgax

Empecé en ésto de los videojuegos cuando los ordenadores tenían teclas de goma y se enchufaban a la tele con un cable de antena. Especialista en sacar a pasear el látigo y en encontrar todos y cada uno de los fallos de programación que pueda tener un juego.

fasebeta.net

faseßeta.net es lo que pasa cuando coges el cerebro de unos pocos jugones (bueno, la mitad que no usamos para jugar), lo mezclas con ganas de compartir con los demás, esfuerzo, dedicación, buen humor y una pizca de ron, y lo agitas todo en una coctelera.