Yo y el fútbol. La verdadera historia

Cerditos

Soy maño. Más bien baturro. Dicen de nosotros que tenemos la mollera dura como el pedernal, pero que solemos hacer gala de una gran nobleza. Quiero creer que soy tan noble como cabezota, y puedes apostar lo que quieras a que consigo creerlo. Como bien dice el cuento popular: “A Zaragoza o al charco”.

De chiquitico era considerado el rarito de la escuela, por encima de los heavys, los punkis y los boquerones con gabardina. Tanto es así, que en mi casa me daban de comer en el suelo porque no sabían que clase de bicho era, y es que guapo, guapo, guapo… Pues tampoco, la verdad.

El principal motivo, que no el único, era el fútbol. Mientras todos los demás críos estaban orgullosos de ser hinchas del Real Zaragoza (Bueno, alguno había por ahí también de Barça y Madrid), yo me sentía “Txuri-urdin”, que no sabía lo que significaba, pero a mí me gustaba decir que lo era.

La culpa la tuvo enteramente mi padre que, poco dado a acudir a los estadios, finalmente accedió a mis súplicas semanales y me llevó al campo de “La romareda” a ver un partido, precisamente, entre el Real Zaragoza y la Real Sociedad. No recuerdo si ganaron unos u otros. Creo que salí del campo sin saberlo. Solo podía pensar en aquella lagartija humana que, parecía y era, mucho más bajito que el resto de los jugadores, pero que corría por la banda izquierda con el balón tan pegado a sus botas que daba la impresión de llevarlo atado con un cordel. Cada regate era poesía y cada centro una carta de amor destinada al delantero. Con razón le llamaban: “El pequeño diablo”.

Me impresionó tanto que, a partir de entonces, cuando jugábamos algún partidillo, mientras el resto de mis amigos de clase imaginaban ser “Pichi Alonso”, “Amarilla”, “Valdano”, o un todavía desconocido “Juan Señor”, yo alzaba la voz con orgullo ante la atónita mirada de mis compañeros de juego: ”¡Me pido ser López Ufarte!”. Si nunca me lanzaron piedras no debió ser por falta de ganas.

¡Qué recuerdos! Esos partidos de fútbol sala multitudinarios en el recreo, con la mitad del colegio persiguiendo un balón que, seguro, acabó asistiendo al psiquiatra. Allí había más gente que en un concierto de Albano y los Power Rangers. Jugaba todo el mundo. A los cinco minutos de empezar ya podías ver al bedel dándole patadas a la pelota y gritando a las chicas para que dejasen de meterse al terreno de juego con la comba. Lo que todavía no sé es como cabían.

Me vienen a la memoria unos cuantos días en los que, debido a una epidemia de gripe, faltaron de ir a clase algunos profesores y la mitad de los alumnos. Que tranquilidad. Solamente éramos 15 contra 15.

Podéis creerme cuando digo que, en todos los años que duró mi estancia en aquel colegio, jamás vi meter un gol. Por supuesto que se marcaban, pero verlo, lo que se dice verlo… A mí me lo contaban.

ME GUTTA E FURBOL…

Una mañana, un compañero de clase me dejó ojear una revista que hablaba de las últimas novedades en informática. Imaginad mi sorpresa y mi alegría cuando me enteré de que era posible jugar al fútbol en un trasto al que llamaban “ordenador”. Comencé a fantasear sobre como sería unificar esas dos cosas. Manda huevos, aun no conocía el virus y ya estaba contagiado.

Mi primera experiencia con un videojuego de temática futbolística fue International soccer. Un programa lanzado exclusivamente para Commodore en 1983 y que, lamentablemente, solo pude disfrutar ocasionalmente en casa de un amigo. En aquellos tiempos flipábamos, a pesar de tener que jugar con esos joysticks ortopédicos que traía el ordenador de serie. De esto, claro, me doy cuenta ahora. En aquel entonces todo me parecía genial y maravilloso.

MD2

Match day II

Un año más tarde, Ocean publicaría Match day para todas las plataformas de 8 bits. Curiosamente su creador, Jon Ritman, no era nada aficionado a este deporte y ni siquiera conocía sus reglas. Suponemos que alguien se las soplaría. Lo que queda claro es que en 1987 ya se las sabía de memoria, porque con Match day II lo petó, pero bien. Hasta el extremo de ser considerado hoy en día por muchos como uno de los mejores programas de fútbol de todos los tiempos. Podías rematar de cabeza, de volea, elegir si querías chutar raso o en parábola y hasta golpear de tacón. En aquellos tiempos toda una revolución. Creo que jamás le eché tantas horas a un mismo juego.

En 1998, Ritman creó una tercera parte, esta vez para Playstation y PC, pero debido a problemas legales, el juego tuvo que cambiar el nombre por Super match soccer. Pasó sin pena ni gloria.

… LO DOMINGO PO LA TALDE LA MAYÓ (PUM, PUM) DE MI AFISIONEEEEEE !!!

Aun faltaban un par de años para que a los 8 bits les empezase a faltar el aire, para poder hacerme con un Amiga 500, y para que la hermana de mi amigo José inventase el desarrollo sostenible (Ella se desarrollaba y a nosotros se nos sostenía).

Yo seguía con mi ZX Spectrum, pero aprovechaba cualquier ocasión para colarme en casa de mis amigos. En ese aspecto, supongo que todos estábamos igual. Ya no era el hecho de probar los juegos de las demás plataformas, que también, sino que, y creo que todos coincidiréis conmigo en este punto, lo más divertido de todo era jugar en grupo. En aquellos tiempos nos juntábamos cinco o seis chavales en una casa, nos preparaban la merienda y pasábamos la tarde jugando al ordenador. O quizá debería decir que pasábamos la tarde discutiendo por ver quien cogía el joystick, y algunas veces ni siquiera eso. No fueron una ni dos las ocasiones en que no conseguimos jugar a nada porque al juego, que tardaba una media de 7 u 8 minutos en cargar, no le daba la gana de funcionar, pero no importaba. Volvíamos a casa más contentos que Sheldon con un trenecito. Eso hoy en día con Internet se ha ido perdiendo. Cada uno juega en su casa, con los auriculares puestos para dar o seguir instrucciones. Todo es más mecánico, más frío.

Fue más o menos en aquella época cuando a las compañías españolas les dio por desarrollar juegos de fútbol. Un terreno que daba la impresión que, hasta entonces, no se les había ocurrido pisar o que, simplemente, no les había interesado.

Emilio Butragueño fútbol fue el primero en aparecer. Lo hizo en 1988 de la mano de Topo software y, aun siendo inferior en calidad a “Match day II”, tiene el honor de ser el juego español más vendido de todos los tiempos, desbancando así a otra leyenda deportiva: Fernando Martin Basquet Master. Aunque reconozco que es un buen juego y me divertí mucho con él, nunca fui capaz de perdonarle que fuese un clon descarado de Tehkan world cup, la maquina recreativa de Tecmo.

Un año después llegó la gran pelea por saber cual era el mejor juego de fútbol. Cada generación de ordenadores y consolas  ha tenido la suya, y los 8 bits no iban a ser menos. Lo curioso en este caso es que las licencias pertenecían a dos jugadores del mismo equipo.

Ambos programas, curiosamente, estaban compuestos por dos cargas diferentes: La primera de ellas la formaban un conjunto de pruebas o mini juegos en los que podíamos poner en forma a nuestro jugador. La segunda era el simulador en sí. El campeonato.

Butragueño 2

Emilio Butragueño 2

Michel fútbol master

Michel fútbol master

Emilio Butragueño 2 y Michel fútbol master aparecieron prácticamente al mismo tiempo. A finales del 89. Justo a tiempo para la campaña navideña. El primero lo firmaba Erbe, el segundo Dinamic. Los dos hicieron trampa.

“Emilio Butragueño 2” no era, si exceptuamos su pantalla de carga y su traducción, un juego español. Lo formaban en realidad dos programas creados por Gremlin graphics durante el año anterior: Gary Lineker’s Superskills y Gary Lineker’s Hot-shot!, reunidos por Erbe y publicados como un solo juego con el fin de hacerle la competencia al que estaba desarrollando Dinamic que, como ya he dicho, también traía una segunda carga. El motivo del cambio de nombre es evidente: En aquel momento en españa, la popularidad de Butragueño era tremendamente superior a la de Lineker. La parte que no entiendo es porque, tanto en esta segunda, como en su primera entrega, está presente el logotipo de “Ocean”, ya que no existen datos de que esta compañía tuviera absolutamente nada que ver, ya fuese aquí o en el reino unido, con la distribución del juego, y mucho menos con su programación.

La “trampa” de Dinamic se hizo esperar un poco más. Exactamente hasta 1992, cuando publicaron su “Simulador Profesional de Fútbol” (Considerado por ellos mismos como el PC Futbol 1.0), que no era otra cosa que una versión mejorada de su “Michel fútbol master”.

Triquiñuelas aparte, y según mi propia opinión, el programa de Dinamic era tremendamente superior en todo, aunque la mayoría de mis amigos se empeñaban en asegurar que el juego de Butragueño le daba mil vueltas al de Michel. Cierto es que cada cual tiene sus gustos, pero también es cierto que hay gustos que se merecen un buen par de ostias.

… CON LO GRITO Y LO GOLE SE DESA… (PUM,PUM)… TAN LA PASIONEEEEEE !!!

Pasó el tiempo, y finalmente pude echarle las zarpas encima a mi deseado Amiga 500. Esto debió suceder, si no recuerdo mal, a mediados de 1990, con Kick off 2 recién publicado y su primera parte, como podréis imaginaros, prácticamente obsoleta, pero era la más barata, así que comencé por ella.

Para mí, un pobre mortal que venía del humilde Spectrum, Kick off era la perfección. Los gráficos, el sonido, cargaba en un suspiro… pero fallaba algo. Señores, eso no había dios que lo controlase. Mientras manejaba el balón en línea recta todo iba bien, pero en cuanto intentaba cambiar de dirección, el jugador giraba, pero la pelota seguía recta para mi desencanto. A esto se unía la pequeña cantidad de campo que la cámara permitía ver, cosa que estropeaba bastante la jugabilidad, obligando al jugador a depender del sistema de radar si pretendía realizar algún tipo de juego táctico. Claro, que también podías coger el balón y poner pies en polvorones, directo hacia la portería contraria, sin mirar atrás ni acordarte de que ese jugador tenía compañeros, que era lo que, estoy convencido de ello, todos hacíamos.

Fui practicando día tras día, mientras ahorraba para comprar la segunda parte, y mejoré hasta tal extremo que, en los siguientes tres meses, conseguí marcar, por lo menos, por lo menos… un gol.

kickoff2

Kick off 2

Por fin pude agenciarme una copia de “Kick off 2”. Llegué a casa emocionado, con la esperanza puesta en que su creador: Dino Dini y la propia evolución de los juegos, que en aquel momento yo creía un axioma, hicieran que fuese algo más sencillo de manejar. Introduje el disco, crucé los dedos… Y me acordé de todos los familiares vivos y difuntos de Dino, de  Dini, del axioma, del feng shui, y hasta del correcaminos. Eso había evolucionado menos que Pikachu.

Le pedí ayuda a mi amigo José y me invitó amablemente a su casa para darme unas clases prácticas. Fíjate tú, que casualmente y por suerte, era la misma casa en la que vivía su hermana, así que tuve que volver cuatro o cinco veces, porque no estaba yo en lo que celebraba, pero al final le cogí el puntillo. Al juego, digo.

Me pasaba horas y horas jugando, pero la cosa no quedaba allí. No contento con estar viciado yo, conseguí que mi sobrino se enganchase también. Lo sé, soy mala persona y peor influencia, pero alguien tenía que hacerlo.

A partir de entonces eso fue un no parar. Sin conocimiento ni medida.

Los dos teníamos más o menos el mismo nivel de habilidad, con lo que cada partido era una autentica guerra a muerte. Solíamos llegar al final del encuentro con el marcador empatado o con una mínima diferencia. Fue una de aquellas veces cuando, no preguntes cómo, surgió la fatídica palabra: “Indejuritytaim”. Esa que nadie que no conozca la historia puede entender. La que gritábamos nerviosos al ver aparecer en pantalla: “Injury time”, el aviso de que estábamos en el tiempo de descuento. Que aún hoy a veces, cuando estamos los dos juntos, nos da por decirla entre risas y la gente nos mira como si estuviésemos sonados.

Aparecieron varios juegos para las distintas consolas, algunos enormes, como World cup Italia 90 de Sega, o Nintendo world cup de otra compañía que no recuerdo ahora. Después, en 1992, cuando todo parecía en calma, apareció la bestia: Sensible soccer, un peso pesado que nos hizo disfrutar como han conseguido pocos juegos.

Sensible Soccer

Sensible soccer International edition

Ya teníamos montado el segundo de los combates por hacerse con el reinado de los juegos de fútbol. ¿Kick off o Sensible soccer?

Aunque me divertí muchísimo con los dos, he de confesar que siento preferencia por el “Sensible”. Era un juego bastante más elaborado y mejor terminado. Tenía un control preciso en cada situación, haciendo más fácil y rápido el aprendizaje y, aunque no tenía las licencias necesarias para publicar el nombre autentico de clubes y jugadores, nunca me importó demasiado. Es más, me hacían mucha gracia las “traducciones” que hacían de los nombres para evitar la sanción de la FIFA.

El sonido era sin duda el mejor que había aparecido en un juego de este tipo. Podíamos escuchar los gritos y los cánticos de la afición, su alegría cuando marcabas un gol y su desesperación cuando lo fallabas. Hasta podías escuchar de fondo a Manolo el del bombo, o a su primo, no se sabe.

Al año siguiente aparecería el primero de los juegos de una franquicia que llega hasta nuestros días, El que grabaría a fuego en nuestras mentes la frase: “EA Sports: It’s in the game”. Más tarde, Konami, famosa por dar a sus juegos títulos cortitos (de cojón), replicaría con “International super star soccer pro deluxe”, pero eso, amiguitos, ya lo conocéis.

ME GUTTA E FURBOL, ME GUTTA E FURBOL… EN CASA !!!

Sé que no he profundizado demasiado en cada juego, y que me dejo muchos títulos en el tintero. Algunos inexcusables, como Premier soccer, Superside kicks, o Neo-Geo cup 98. Disculpadme si he olvidado hablar de vuestro juego favorito, pero es que mi tiempo no da para más. La próxima vez intentaré hacerlo mejor. Tenéis mi palabra.

Me he reservado el final del artículo para haceros partícipes de algunas de las tonterías que se me ocurren cuando me aburro, que no son pocas.

Si en algo coincidís los asiduos a nuestro artículo retro-viejuno de los viernes anteriores al sábado, es en que se me va la olla cosíca mala. No es algo nuevo. Ya de pequeño mis padres comenzaron a rumiarse que su vástago no tenía muy en orden la cosa ésta del pensamiento mental. No les culpo.

Llevo unos años jugando al FIFA. Siempre he sido más de PRO, pero hace bastante tiempo que no me gusta como hacen el juego. No voy a entrar en discusiones sobre cual es mejor, simplemente digo que prefiero el otro. Punto.

Aunque suene feo decirlo, se me da bastante bien el jueguecito, lo que hace que a veces llegue a aburrirme si el contrario no tiene una calidad en consonancia a la mía. También hay veces que me dan unos repasos que me dejan “doblao”, no lo niego. El caso es que el aburrimiento me hace desvariar hasta inventarme modos de jugar que a veces me sorprenden hasta a mí mismo.

Juego con el Real Mandril. No es un equipo que me entusiasme, pero empecé a elegirlo porque sus delanteros salían muy bien de los marcajes y además son fuertes físicamente, no como Messi, que es buenísimo desmarcándose y muy rápido, pero le soplas y se sale del campo.

Uno de mis primeros intentos de equilibrar el juego fue escoger un equipo en el que sus jugadores tuviesen menor calidad. Empecé, como no, por la Real Sociedad, pero en la mayoría de los casos era imposible, porque mis rivales escogían entonces un rival de una calidad parecida y estábamos como al principio.

Entonces se me ocurrió jugar con Cristiano Ronaldo de portero y con Iker Casillas en punta de ataque. Sigo ganando partidos y los juramentos que escucho de los jugadores contrarios me hacen saber que no les hace ninguna gracia que les hagan un “Hat-trick” con Casillas. La cosa pinta bien, pero se puede mejorar.

El siguiente paso es poner a todos los defensas en ataque, manteniendo a Casillas en punta, y a todos los delanteros defendiendo. Cristiano, cómo no, en la puerta. Continúo ganando. Los insultos me llegan desde todos los ángulos posibles. Bastante mejor. Prosigamos.

Se puede rizar el rizo y lo consigo: Messi en la portería. El resto de las posiciones, tras editar apropiada y fraudulentamente el equipo, las reservo para un conglomerado de los mejores porteros del fútbol mundial: Casillas, Valdés, Buffon, Cech, Stekelenburg, Hart, Julio Cesar, Neuer… Ganar un partido ya se hace más complicado pero, cuando lo consigo, el descojono es mortal de necesidad.

Estoy convencido de que con el tiempo se me irán “escurriendo” más y más estupideces. Os seguiré informando, pero hasta entonces os dejo con este vídeo que hará que, los que no seáis aficionados al deporte rey, al menos lo veáis a partir de ahora con mejores ojos.

Written by: Cropan

6 Comentarios Added

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  1. Buenísimo el artículo . Me he reído mucho y eso que es un genero que no me gusta nada (si los partidos fueran con chicas como las del vídeo en vez de con paletos peludos igual mi afición despertaba 😀 )
    Felicidades compañero!

  2. Que pedazo de…
    Ya solo la imagen con la que se inicia el artículo me ha gustado… (bueno, el video final también tiene lo suyo).
    Yo al que más jugué fue al Sensible Soccer… joer mira que llegué a echarme partidas con «eso» cuando salió para la Xbox me dieron un alegrón de la leche.

  3. Me alegra saber que os gusta.
    Hoy estoy contento. He pulverizado mi récord: 16 visitas en dos días. Estoy por montar una fiesta.

  4. ¡Por fin! Muchos artículos han pasado por esta sección retro para que yo encuentre algún juego que si recuerde. Y es que el Match Day (Spectrum) y Kick off (Amiga) son juegos que recuerdo.

    Sobre todo el Kick Off. Es cierto que lo de la pantalla era un poco raro y tenías que fiarte mucho del radar pero bueno. Mi hermano y yo todavía recordamos las discusiones tan monumentales que hemos llegado a tener por los dichosos juegos de fútbol.

    El match day recuerdo de él, el muñeco aquel tan grande (no sé, lo recuerdo grande) y la barra de potencia que cuando aumentaba hacía la izquierda significa que ibas a pegar un taconazo.

    Je, je, la foto inicial es buena y como siempre el artículo me saca más de una sonrisa. Quizás tus artículos no tengan muchas visitas, pero a mi me gustan mucho, mucho.

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