Saboteur

EL ADIESTRAMIENTO

Cuando en 1985, Clive Townsend, uno de los programadores de Durell software, me contrató para infiltrarme en una base secreta plagada de cámaras, perros policía y guardias de seguridad, no sabía lo que tenía que hacer. Sí. Las órdenes eran claras. Robar unos documentos súper secretos, poner una bomba y huir en el helicóptero que, siempre teóricamente, me esperaba en la azotea, pero lo cierto es que no tenía la menor idea de como debía actuar un ninja. Era la primera vez que se veía algo así en la pantalla de un ordenador, y todo me venía grande.

Me llamo Agapito Rodríguez y soy un Ninja. Lo habéis adivinado: Soy japonés. Que vosotros diréis: Lo de ser japonés es más dificilillo, pero ¿ninja? Buah. Eso está chupao. Pues no. Listos, que sois unos listos. Ser un ninja es difícil de que te cagas, tía.

Como os iba contando, todo me iba grande. Hasta la ropa. Y es que la vestimenta fue algo que me costó dominar. El disfraz,  como todo el mundo sabe, es algo fundamental en un ninja. Yo, que estaba acostumbrado a verlos en las películas, pensaba que lo normal era ir vestido de negro, enmascarado y con un caparazón en la espalda, pero estaba muy equivocado, amiguitos. Un buen disfraz debe ser elegido con cuidado, pues debe servir para que el ninja se confunda con el entorno. Tras mucho tiempo y entrenamiento, me he llegado a disfrazar de litrona, de cubito de hielo, de bocata de mortadela… Lo que haga falta para pasar desapercibido.

Los ninjas casi siempre actuamos solos, sin apoyo alguno, conscientes de que si somos capturados por el enemigo, deberemos ser capaces de soportar una durísima tortura y morir si es necesario antes de revelar un solo dato de nuestra operación. (Yo lo que hago es poner cara de Iniesta y que me cuenten lo que quieran). Es ahí donde se pone de manifiesto nuestro exhaustivo entrenamiento, tanto físico como mental (Pichicolozico no se decirlo), y no hay nada que cultive más el físico y la mente que sacar a pasear a los sobrinicos al parque. Ahí querría ver yo al “Yan-cló vandan” y al “chocheneger”.

A lo que corro detrás de ellos para que no se dejen los dientes en el suelo bajando del tobogán o haciendo el cabra en el columpio, se une lo que debe uno escalar, nadar e incluso bucear, para rescatar pelotas, cochecitos y muñecos varios. Por no hablar de la paciencia pichicol… mental de la que debo hacer gala cuando estoy echándole fichas a la mamá buenorra del parque y alguno de mis queridos sobrinos decide que es el momento perfecto para agarrarse de mi chaqueta y tirar de un modo que parece que está remando en una galera, mientras grita: ¡¡¡Tio, tio, tio, tio, tio…!!! Para que, cuando por fin y no sin esfuerzo, consigo apartar la vista de unas protuberancias mamarias que parecen dos calvos hablándose al oído (Dios existe y por partida doble), el crío se calle, se haga el loco y se siente en el suelo como si nada. Pero esto solo dura hasta que le quitamos el ojo de encima al niño o hasta que encuentra algo más interesante que hacer. Generalmente meterle el dedo en el ojo a otro crío. No penséis que soy un descerebrado. Jamás le daría un repaso a una moza durante una incursión, pues de hacerlo la sangre se desplazaría de una de mis cabezas a la otra y dejaría sin riego sanguíneo la menos importante, perdiendo la concentración y poniendo la misión en serio peligro.

El uso de las armas fue otro punto delicado, aunque yo, como además de japonés, soy un poco baturro, nunca he tenido problemas, porque le puedo calzar al que sea una media ostia así a la remanguillé, que no habrá músico que toque lo que él baile. Para las patadas de karate, de esas voladoras,  también me vino de perlas ser aragonés, que lo de bailar la jota me tiene acostumbrado a dar saltícos, aunque cierto es también que es bastante útil ir bien surtido de artefactos con los que librarse de los enemigos. Como espadas, estrellas ninja y fotos de Karmele Marchante o del culo de Falete.

Un arma importante, que todo ninja aprecia poseer, son los shoricens, que son como las estrellas ninja de toda la vida, pero hechas a base de embutido de cerdo adobado con pimentón. Estas estrellas deben usarse únicamente con animales, porque si se las lanzas a un guardia, te exige también el vino, y te sale la broma por la torta un pan.

Otra cosa que todo el mundo conoce es nuestra habilidad para crear explosivos y venenos. Yo con los venenos no me ando con tonterías y directamente utilizo la fabada de mi madre, que matar no mata, pero no se que leches le pone, que te entra una descomposición que te quieres morir, pero de explosivos no tengo ni idea. Eso sí, como cuando era pequeño, Papa Noel me regaló el Quimicefa, me hincho de tirar bombas fétidas. Entre eso y el Blandi blub, no veas que panzada de reír.

Había llegado la hora. Ataviado con mi disfraz y unas pocas lecciones de como evitar decorar las paredes con mis sesos, pertreché mi zurrón con pan y queso, me enrosqué el cachirulo en la almendra y le di un tiento a la bota de vino. Ya estaba preparado para emprender el viaje. Bueno, la verdad es que no lo estaba. Me barruntaba que me iban a poner la cara como el mapa de Japón y el ojete como su bandera (La otra, la del sol naciente, con estrías y todo), pero a cabezoncico no me gana “naide” y si digo que voy, no me quedo en casa.

MI PRIMERA MISIÓN: SABOTEUR (1985)

Antes de comenzar la misión se me dio la oportunidad de elegir la dificultad. Que digo yo: ¿Qué mierda es ésta?  -“Mira majo, te vamos a dar a escoger entre hacer la misión tranquilamente, sin dificultades ni sobresaltos, con un “puñadico” de guardias “esgarramantas” y que al salir te esté esperando un grupo de mulatas en tanga, o que cuando entres tengas las mismas posibilidades de sobrevivir que un gato en el barrio chino. ¿Qué prefieres?” ¿Tamos tontos? Pues nada. Nueve niveles distintos. El caso es marear.

Me subieron a una colchoneta hinchable que hacía las veces de lancha y, aun no se como, llegue a un embarcadero colindante a la base, que por cierto, de secreta tenía poco, porque al salir de casa la portera me dijo: “¿Qué, a la base secreta del barrio de al lado a robar documentos, eh pillín?” Aunque también es cierto que esas se enteran de todo. Son como la KGB, pero con escoba.

Una vez allí me refugié en las sombras y observé los movimientos de los guardias. Mi maestro siempre me había insistido en que era sumamente importante que conociese a mi enemigo. Mira que busqué y busqué, ¿eh? Pues no encontré un solo enemigo que me resultase ni remotamente familiar. Nada. Menos mal que todos tenían cara de ser de los que le daban vueltas al cuadrado del Tetris y tampoco resulto finalmente la cosa demasiado difícil. Pero vamos, que para mi siguiente misión no voy a correr riesgos. Pienso contratar a todos mis amigos y familiares. Un paseo va a ser eso, ¡oiga!

Por el camino encontré infinidad de armas. Desde ladrillos a granadas. Ocultas tras las columnas o enterradas bajo un montón de escombros. Todas me serían útiles para reponer las que me veía obligado a ir utilizando y alcanzar así mi primer objetivo: Encontrar la bomba.

Parte de las ordenes eran que solo podía llevar un objeto al mismo tiempo, así que, una vez que encontrase el disquete con los datos, debía abandonar todas mis armas para poder hacerle sitio, y recorrer todo el camino de vuelta armado únicamente con mi inteligencia, mis manos, y una longaniza que llevaba escondida para una urgencia. Prevenido que es uno.

Como ya os he dicho antes, yo de explosivos nunca he entendido, pero no había problema. Alguien se había encargado de dejarme una bien escondida aunque, eso sí, con la cuenta atrás en marcha por si yo no conseguía completar la misión. Debía ir a buscarla donde Cristo perdió la sandalia y tenía un tiempo limite para hacerlo antes de que explotase.

Fui avanzando por la base, evadiéndome del área de visión de las cámaras, pirateando cerraduras electrónicas para poder cruzar algunas puertas y deshaciéndome de mis enemigos a base de sopapos, fabadas y choricico del pueblo, hasta llegar a una zona en la que había un vagón de metro. Tenía el tiempo justo. Aun así estuve esperando un rato a la taquillera pero, como allí no aparecía nadie, me colé sin pagar. Que se jod…roben. Hala.

Salí del vagón nervioso por si me pillaba el revisor y llegué a una zona con plataformas en la que el camino se complicaba bastante. La mitad de los caminos llevaban a callejones sin salida y estuve dando más vueltas que un manco en una canoa, pero por fin llegué a la zona en la que estaba escondida la bomba. La encontré dentro de un barril, tal como me indicaron. Con ella en mi poder, tenía todo el tiempo del mundo para completar la misión pero no me sentía cómodo con algo así encima, así que me dirigí hacia donde sabía que se encontraba el disquete que buscaba. Dos guardias lo custodiaban, pero con sendos golpes de karate me los quité de encima, no sin antes dar un grito de esos que daba el “Brus-Li”. Como es sabido, Esos berridos se dan con el propósito de intimidar e incluso paralizar al contrario. Por experiencia os diré, que los gritos que más acojonan son los de: “¡¡¡Aiba, que voy con la de mear!!!” y”¡¡¡Cooooo,ababol, que saco el apartapelos!!!” Siempre hay casos en los que esta técnica no funciona, y es que ver amenazada su hombría no asusta a todos por igual.

Con el disco en mi poder la misión estaba prácticamente completada. Solo me restaba llegar hasta el helicóptero y desaparecer de allí sin dejar más rastro que el de los cadáveres, mis huellas dactilares, mi carnet de identidad y los pellejicos del chorizo.

Había conseguido salir airoso e ileso, pero con el convencimiento de que tendría que volver a infiltrarme en esa misma base muchas más veces, y es que, reconozcámoslo, Saboteur es uno de esos juegos que, una vez que lo has terminado, te apetece volver a jugar.

DE PROFE DE GIMNASIA A PROGRAMADOR DE ÉXITO

Su creador, Clive Townsend, hizo un trabajo increíble, recreando perfectamente un fortín sin necesidad de utilizar un número de pantallas tan extenso como para llegar a conseguir desorientar en exceso al jugador, pero lo suficientemente complejo como para vernos obligados a visitar todas las pantallas y que así las situaciones de acción se sucedan con facilidad y sin apenas darnos cuenta, haciendo que el juego, ayudado por la presión del cronometro, sea rápido y divertido.

La posibilidad de ajustar la dificultad consigue que cada partida sea un reto completamente distinto, dado que en cada una de ellas, el número de compuertas que deberemos desbloquear varía. Esto, unido a la buena calidad de los gráficos y su alta fluidez de movimientos consigue que, a pesar de lo exasperante que puede llegar a ser a veces bajar por una escalera o dar un salto preciso, Saboteur sea uno de esos juegos que todo el mundo recuerda con especial cariño.

Clive Townsend

Townsend, un profesor de educación física que se ganaba el pan dando clase de gimnasia, entre otros, a los hijos de Ana de Inglaterra, era además un apasionado de las artes marciales, lo cual le llevó, entre otras disciplinas, a practicar ninjutsu, que digo yo, que puestos a elegir deporte, donde esté el levantamiento de vidrio en barra fija, que se quite lo demás, pero bueno, sobre gustos no hay nada escrito. O sí. Yo que se.

Su primer programa comercial, “Death pit”, fue comercializado únicamente en su versión Amstrad CPC en 1984. Durante todo este tiempo he tenido la convicción de que se trataba de un juego exclusivo, pero resultó que la versión Spectrum fue rechazada por la compañía debido a su baja calidad, lo cual, pese al desanimo que debió suponer para el programador ver como el esfuerzo de tanto tiempo era rechazado y relegado al olvido, sirvió para que la mayoría de las líneas de código fuesen utilizadas en crear un nuevo juego: Saboteur.

No fue hasta el año 2007, que los responsables de “World of Spectrum” consiguieron que la versión Sinclair fuese recuperada y puesta a disposición popular. Según mi sencilla opinión, y después de probar el juego durante un buen rato, no considero que su calidad sea tan pobre. Sinceramente, he jugado cosas mucho peores. Es cierto que el juego tiene carencias pero, para mi, “Death pit” es un juego que podría haber formado perfectamente parte de la colección de cualquier amante de los videojuegos, pero que no estaba destinado a ser el superventas que, con toda seguridad, buscaba la compañía en aquel momento ya que, aunque habían cosechado buenas críticas y ganancias económicas con algunos juegos como: “Scuba dive”, “Combat lynx” o el fantástico “Critical mass” Durell software necesitaba un titulo que acompañase a su único título de éxito: “Harrier attack”, del que habían conseguido distribuir 250.000 copias. De hecho su mayor logro hasta que a finales de 1987 abandonase la creación de videojuegos para enfocar su esfuerzo en el desarrollo de software financiero.

Tuvo que ser “Saboteur” el que consiguiese que el nombre de la compañía escalase puestos a nivel mundial, el que consagrase a Clive Townsend como uno de los grandes programadores de su tiempo, y el que se clavase en nuestros corazones y en nuestra memoria.

CON LA CARA TAPADA Y RECIEN PEINÁ, NINJA DE MIS AMORES QUE GUAPA ESTÁS

Dos años más tarde aparece en escena Nina, la hermana del protagonista de la primera parte, supuestamente fallecido (Mentira cochina).

Nina es una Kunoichi (Lo que viene a ser un ninja con tetas), con la misión de aguarle la fiesta a un dictador infiltrándose en su complejo militar de alta seguridad que está siendo construido en la cima de una montaña.

La misión es cualquier cosa menos sencilla. Nina deberá llegar a la zona en ala delta, encontrar una grieta en la vigilancia del recinto que le permita acceder al interior y, una vez dentro, atravesar un entramado de túneles fuertemente vigilados por guardias y pumas, (los perros se les debían quedar pequeños ya) hasta llegar al silo y piratear el ordenador con el fin de alterar el rumbo de un misil balístico. Para conseguirlo, se verá obligada a recuperar y unir las 14 partes de una cinta perforada, escondidas todas ellas en una serie de cajas de suministros que se encuentran dispersas por el complejo y así frustrar los planes del dictador malo malísimo que quiere conquistar el mundo o, al menos, hacerle la puñeta. Después, por supuesto, sería interesante que escapase con vida utilizando una moto que vete tú a saber donde está aparcada.

En este nuevo juego, que recibió el nombre de: “Saboteur II: Avenging angel”, Townsend desparrama sin conocimiento. Recrea no solo el silo y los túneles que ya he comentado, sino también una armería, un centro de mando, oficinas y, sobre todo una enorme zona central que permanece en obras. 700 pantallas. Así, como si nada.

Al igual que en su primera parte, este juego nos da la opción de elegir entre nueve niveles de dificultad, con la diferencia de que, en este caso, cada  una de ellas desbloquea una misión diferente. Dándonos muchísimas horas de diversión.

Aquí los enemigos patrullan distintas áreas, cosa que no sucedía en el juego anterior, donde los enemigos, además de ser más flojos, permanecían en la misma pantalla.

Existen dos importantes ayudas ocultas en el propio juego. La primera es la pantalla de presentación, donde podemos encontrar, en la parte derecha, al lado de nuestra heroína, el mapeado completo del juego. La segunda es más importante y útil aun: Una localización secreta en la que encontraremos una caja brillante que nos proporcionará energía infinita. Esta pantalla estaba tan escondida que, cuando revistas tan prestigiosas como Sinclair user Your Sinclair publicaron el mapa del juego, lo hicieron sin incluirla.

Saboteur II supone un avance considerable en cuanto a gráficos y jugabilidad respecto a la primera parte de la saga. Las revistas de la época le otorgaron muy buenas críticas y la clasificaron como uno de los diez mejores juegos de la época, aunque a nivel personal prefiero la frescura y originalidad del primero. Perdonadme.

Os dejo con unos enlaces para que os entretengáis un rato pero, antes de despedirme, permitid que intente adivinar  lo que estáis pensando: ¿Por qué el tontoloshuevos éste ha escrito primero sobre el juego, después sobre el programador y al final sobre la segunda parte y además al principio en primera persona y después en tercera? La respuesta es tan sencilla como obvia: Por tocar las narices na más. Que parecéis nuevos.

CURIOSIDADES, REMAKES Y TONTERIAS VARIAS

La versión oficial de Saboteur 3, que estaba siendo programada por Mike A. Richardson, autor de prácticamente la totalidad de juegos de Durell, fue cancelada.

ftp://ftp.worldofspectrum.org/pub/sinclair/screens/in-game/s/Saboteur3.gif

 

En el año… Ehmmm… Ahora mismo no me acuerdo, Alexandru Simion creó “Saboteur ‘95”. Una versión para PC del primer juego que, lejos de poder ser considerada un remake, suponía una mejora sustancial respecto al original. Claro, que los recursos también eran mucho mayores. En esta nueva versión podemos manejar cuatro personajes distintos y enfrentarnos a una gran variedad de enemigos y peligros durante las cerca de 400 pantallas que componen el juego.

http://www.simion.co.uk/saboteur/index.html

 

En 1990, “Miffbusters”, un equipo húngaro de programación, realizo una versión de Saboteur 2 para Commodore plus/4.

http://plus4world.powweb.com/software/Saboteur_2_MB

 

El grupo francés Shadow team, tras dos años de trabajo, presentó, durante el presente 2012, la tercera parte de la saga. Eso sí, de manera no oficial.

http://saboteur3.blog4ever.com/blog/index-682842.html

 

Pagina oficial de Durell software en la actualidad.

http://www.durell.co.uk/

 

El propio Clive Townsend creo, en 1998, una nueva compañía llamada Bacchus software. Su primer proyecto fue, como no, crear una nueva entrega de Saboteur.

http://easyweb.easynet.co.uk/~bsp/

 

Juégalos en Onlinemania.

http://www.onlinemania.org/etiqueta/saboteur/1.html

 

Trucos, mapas y pokes.

Saboteur: http://www.retrovicio.org/trucoguia/saboteur

Saboteur II: http://www.retrovicio.org/trucoguia/saboteur-2

 

No todo es bueno, bonito y barato. La nota negativa de Saboteur la pone su pantalla de presentación, que sufre un ataque agudo de “pareciditis razonabilis”. Bajo estas líneas podéis ver el cartel de la película “Revenge of the ninja”, de 1983. A su lado, la pantalla de carga, creada en 1985 no se si por el propio Clive Townsend o algún otro miembro de Durell.. ¿Plagio? Blanco y en botella… Horchata.

Hola. Soy Cropan.

Agapito no lo sabe, pero en un descuido hemos conseguido robarle estas fotos, tomadas durante una de sus misiones. Para que el “descojono” sea completo, podéis ampliarlas haciendo clic en cada imagen.

Written by: Cropan

12 Comentarios Added

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  1. Pingback: Recordando el Saboteur 09/11/2012

    Si te gusta, haz clic en la linea de texto azul y «meneame»

  2. Tremendo! Lo que me he podido reir.
    Anda que no le meti horas a los dos juegos!.

    Cropan.. deberias investigar si el ninja baturro esta emparentado de alguna forma con el señor Barragan.. Tira del hilo por que me da que tenemos una primicia informativa de las gordas 😀

  3. Jajajaja, qué buenoooo!!! No he jugado al juego, ni creo que lo juegue nunca. De hecho no sabía ni que existiera… pero qué risas me he pegado. Espero leer más historias de Agapito el ninja. jajaja

  4. El artículo es simplemente alucinante, la historia de Agapito conmovedora y la rodaja de mortadela pinta muy apetitosa, todo hay que decirlo.

    Increíble… la verdad es que el amigo Cropan se supera con cada artículo que escribe, me ha encantado (luego volveré a leerlo), en cuanto al juego, poco puedo añadir… jugué tanto que me conocía el primer Saboteur de memoria y podía hacerlo casi con los ojos cerrados.

    Grande ese Ninja!

  5. La verdad es que yo poco decir, porque he tenido la primicia desde hace semanas y lo he leído y releído muchas veces y SIEMPRE me rio. Yo me uno al clamor popular y… ¡queremos mas aventuras de Agapito!

    Muy bueno el artículo que nos ha hecho reir y recordar a un clásico como Saboteur.

  6. La madre que lo parió, aun me estoy riendo…. «levantamiento de vidrio en barra fija»… si es que los juegos ya no se hacen como antes… Agapito le daría de hostias a todos los Assassin de la historia… Muy bueno, si señor.

  7. Por cierto. Pagaria por ver la cara de Gabi montando la foto ninja-fusion+ baile tadicional) y pensando en que momento de su vida se torcio todo para llegar a esto XD
    Podrias ponerla en grande.. es digna de un fondo de escritorio.

  8. Sabbat, no me hagas hablar, no me hagas hablar. Creo que Cropan se está soltando la melena y ya pide por esa boquita hasta montajes de fotos. :)

    La verdad es me alegro, porque en ocasiones es muy dificil maquetar un artículo que no es tuyo, sobre todo sino tienes ni la más remota idea del juego, y cualquier ayuda es muy bien recibida. Con los artículos de Cropan es cierto que es más sencillo porque desde bastantes días antes ya empiezo a leer los primeros borradores y eso quieras o no, ayuda.

    La verdad es que el montaje ‘bailongo’ no me costo mucho, tarde más en crear la cabecera para que engañarnos. Lo que realmente importa es que los buenos artículols queden como poco coquetos a la vista.

  9. Weeeeeeeeeeeeeee !!!
    Me alegra saber que mis aventuras os han gustado. Gracias a todos por vuestras palabras.
    No dudéis que volveré para rememorar mis aventuras y compartirlas con todos vosotros.
    Prometo traer buena morcillica y buena panceta.
    Hala pues, maños.
    Riau riau !!!

  10. Interesante artículo. Muchas de las cosas que se citan en torno al primero de los juegos las reseñé yo mismo en un artículo publicado hace un par de años aquí: http://www.elspectrumhoy.es/ninjas-arma-letal/. En cuanto al segundo, siempre me resultó un «demasiado» que nunca acabó de convencerme. Demasiado extenso, demasiado largo, demasiado lento y demasiado abarcar para lo que el juego podía dar de sí.

    • Gracias a tod@s. No sabéis lo que disfruto leyendo vuestros comentarios después de cada articulo. Es lo que me da vidilla.
      Leo rojo, la tuya fue, de hecho, una de las decenas de paginas en las que recopilé información sobre el juego. Si no fuese por ti, y por otra mucha gente como tú, que amáis el Spectrum y dedicáis vuestro tiempo y esfuerzo en recordarnos día a día lo genial que era y sigue siendo, yo ahora no tendría trabajo. Aunque para lo que me paga esta gente igual me daría no tenerlo. XD.
      Un saludo y gracias por tu comentario.

  11. Tremendamente tremendo este artículo, con mogollón de información y además me lo he pasado teta con texto.

    Has tocado uno de mis juegos preferidos además.. y uno de los primeros que pude disfrutar en mi Spectrum 128K que tenía música, ¡y que música!.

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faseßeta.net es lo que pasa cuando coges el cerebro de unos pocos jugones (bueno, la mitad que no usamos para jugar), lo mezclas con ganas de compartir con los demás, esfuerzo, dedicación, buen humor y una pizca de ron, y lo agitas todo en una coctelera.