Action reflex

Existe un tipo de juegos a los que yo llamo: “desustaciaos”. No sé si el nombre es muy adecuado ya que, casi con total seguridad, causará confusión en muchos de vosotros, pero empecé a llamarlos así hace más de 25 años y me parece algo tarde ya para cambiar. Intentaré explicarme mejor para que no haya malinterpretación alguna: No les pongo ese apelativo por ser aburridos o malos. Los llamo así porque son la clase de juegos que no tienen ningún tipo de argumento ni lo necesitan. Son divertidos porque sí, por ellos mismos, porque están muy bien hechos. Sin necesidad de llevar una historia a cuestas ni usar como reclamo el nombre de una figura famosa. El resto de mis semejantes creo que los llama: Juegos Arcade. Pues mira que bien.

El ejemplo perfecto de “desustanciación” lo tenemos en el juego de esta semana: Action reflex, que apareció en las tiendas durante el mes de Junio de 1986 de la mano de Mirrorsoft. Su programador, un jovenzuelo llamado Christian F. Urquhart, realizó todo un recorrido pese a su, en aquel entonces, corta edad, trabajando con compañías de la talla de Gremlin graphics, The edge, Hewson consultants, Code masters, o la todopoderosa Ocean software y creando, para todas ellas, juegos de una calidad más que notable, entre los que podemos destacar títulos como: Gunrunner, Hunchback, Dragon spirit, Cavelon, Xecutor, o Daley Thompson’s Decathlon. Mayúsculo currículum. Actualmente dirige los pasos de Purplezoo productions, una compañía dedicada a crear aplicaciones y juegos para IOS y Android.

Action réflex es un juego atípico. Una rareza que, hoy en día pasaría sin pena ni gloria pero que, en aquellos tiempos, fue un verdadero soplo de aire fresco. Nuestro cometido es guiar una pelota, a través de las 75 pantallas que componen los tres escenarios del juego. 25 pantallas por zona. Así de simple y sencillo. Bueno, ni simple ni sencillo porque, ya para empezar, el hacernos con el control de la pelotita, nos va a costar un rato, aunque con algo de práctica lo acabaremos dominando, o casi. Únicamente necesitaremos usar tres teclas: Izquierda, derecha y salto. Las suficientes como para que, gracias a nuestra pericia, experiencia, y dominio de la situación, no pasemos de la tercera pantalla ni con carta de recomendación.

La pelota se desplaza utilizando una magnitud vectorial que nos indica el cambio de velocidad por unidad de tiempo. Vamos, que acelera y decelera progresivamente. Empieza despacito pero, a medida que la vamos moviendo, eso corre que se las pela y, por lo tanto, a mayor velocidad, mayor será el tiempo que tardaremos en conseguir frenarla. Con el salto pasa algo parecido. Cuanto más tiempo mantengamos la tecla pulsada, más alto y lejos conseguiremos enviar la pelota y, en consecuencia, más fuertes e impredecibles serán los rebotes. Mucha práctica. Lo que yo te diga.

Las pantallas están diseñadas con la insana idea de que no logremos pasar. Como suena. Los obstáculos están colocados en el sitio exacto para que, saltemos como saltemos, caigamos donde no queremos ni debemos. Los hay de todo tipo: Balas, hogueras, o rejillas de alcantarillado, por poner ejemplos, cuyo contacto nos matará instantáneamente. También tenemos imanes o guantes de boxeo que, no son letales por si mismos pero que, de tocarlos, nos redirigirán hacia una muerte prácticamente segura. Hay ranas gigantes y vigilantes robot, pero, desde luego, los más temidos y odiados son los aspiradores que, de conseguir atraparnos, nos harán retroceder un número indignante de pantallas. A todo esto hay que sumar las decenas de objetos, llamémosles pasivos, cuyo único cometido es entorpecer. Todos y cada uno de estos obstáculos están puestos con el firme propósito de hacernos perder el escaso tiempo que tenemos para completar la fase. Al principio la dificultad se limita a saltos medianamente sencillos, pero paulatinamente las cosas se irán complicando, hasta convertir cada pantalla en un autentico puzle donde, saber la posición exacta desde la que debemos realizar el salto, se convertirá en toda una pesadilla.

Como no todo iba a ser malo, también hay un par de cosillas que nos harán las cosas más fáciles. La principal es que no tenemos límite de vidas, aunque de poco sirve si, muerte tras muerte, vamos desperdiciando nuestro escaso, valioso e inexorable tiempo. La otra son unas cifras repartidas por las distintas pantallas, con las que, a medida que aumentemos nuestra puntuación, conseguiremos algunos objetos imprescindibles para seguir avanzando y que en ningún caso debemos malgastar. Exactamente son tres: Flotadores con los que cruzar largas zonas inundadas, martillos para romper muros y llaves con los que, obviamente, abrir puertas. Si utilizamos las ayudas con cuidado, calculamos bien los saltos, y además nos acompaña la diosa fortuna, quizá consigamos completar el juego. Podéis pensar que la cosa termina ahí, pero no. Una vez lo hayamos terminado, el juego nos pondrá a prueba con una segunda ronda, bastante más difícil que la anterior.

Lo primero que nos llama la atención es, como podréis suponer, el apartado gráfico. Colorido y agradable. Con un estilo que, a primera vista, nos recuerda a otros títulos como, Equinox, o Starquake, pero esa sensación desaparece en cuanto empezamos a jugar y nos percatamos de que, no solo es completamente distinto en su estilo sino que, además, cuenta con personalidad propia. El juego tiene una curva perfecta de dificultad y aprendizaje, que lo hace tremendamente adictivo. La física de la pelota es, para los medios existentes en la época, más que aceptable, y el sonido es correcto. En ocasiones un poco pobre, pero apropiado. Si unimos todos los puntos, nos queda como resultante este más que recomendable Action reflex con el que, seguro, pasaremos muchas horas de entretenimiento.

¿Creéis que contáis con la habilidad suficiente como para conseguir llevar la pelota hasta la meta? Entrad  AQUÍ y comprobadlo.

Me despido dejándoos con un vídeo en el que alguien, que seguro le ha echado más horas que yo, se termina el juego de tirón y con una facilidad pasmosa. Son 50 minutazos. Quizá no sea del todo saludable verlo completo, pero al menos os recomiendo que lo visualicéis un ratillo. Yo he flipado. Claro, que yo soy para darme de comer aparte.

Written by: Cropan

2 Comentarios Added

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  1. Me encantan estos retro análisis (es lo que tiene estar entre el publico objetivo del programa «saber vivir» ) Sobre el juego..Joer que recuerdos! Y que difícil era el jodido. 🙂

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